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DEPRESIÓN

DEPRESIÓN

Ni el dinero, ni la posición social, ni el estatus, ni el coeficiente intelectual, ni los conocimientos o incluso la buena alimentación o el ejercicio físico pueden impedir que una persona llegue a sufrir depresión.

Tristeza continua, aislamiento, angustia, fatiga, dolores físicos, pérdida acentuada de peso, sensación de debilidad, desesperanza, pesimismo, baja autoestima, automutilación, y el más grave de todos: EL SUICIDIO

¿Qué riesgo representa para la salud pública? A nivel mundial, la depresión ya es mayor causa de años vividos con incapacidad. En Argentina, son cerca de 2 millones los que sufren la enfermedad.

   •La depresión afecta a 322 millonesde personas en el mundo.
   •Esta enfermedad alcanza el 5%de la población argentina.
   •Las mujeres son las más afectadas por la depresión.
   •La depresión es la causante de aproximadamente 800.000 casos de suicidio al año en el mundo.
   •4 millones de argentinos consumen antidepresivos.
   •Los casos de depresión aumentaron un 20% a nivel mundial en la última década.


Informe Sindicato argentino de farmacéuticos y Bioquímicos. Informe OMS (Organización Mundial de la Salud).


¿Qué es la ansiedad y por qué se produce?
La ansiedad es una emoción que surge cuando una persona se siente en peligro, sea real o imaginaria la amenaza. Es una respuesta normal o adaptativa, que prepara el cuerpo para reaccionar ante una determinada situación de emergencia. Por lo tanto, tiene una función muy importante relacionada con la supervivencia, junto con el miedo, la ira, la tristeza o la felicidad.

Es decir ante una determinada situación el cerebro manda una señal de alerta y el cuerpo recepta el mensaje y se prepara para tres posible situaciones:
1. Ataque
2. Huida
3. Se paraliza 

Ante cada una, hay determinadas respuestas filológicas que se pueden experimentar como por ejemplo, aceleración del ritmo cardíaco, sudoración, aceleración de la respiración, entre otros.

•Sentir ansiedad es NORMAL, todos los seres humanos experimentan sensaciones de ansiedad, la misma es adaptativa y permite a la persona responder al estímulo de forma adecuada.
•La ansiedad debe considerarse patológica cuando la preocupación o los síntomas físicos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral, es decir interfieren con las actividades de la vida diaria.

La ansiedad patológica presenta las siguientes características:
•Se manifiesta intensamente, se prolonga y mantiene en el tiempo más de lo debido, aparece de forma espontánea sin un estímulo desencadenante, o surge ante estímulos que no deberían generar la repuesta de ansiedad y se presenta una inadecuada respecto al estímulo que lo activo. 


¿Hay ocasiones en que tiene ataques repentinos de ansiedad y temor abrumador que duran varios minutos? Tal vez el corazón le late rápidamente, comienza a sudar y siente como si no pudiera respirar o pensar. ¿Estos ataques ocurren en momentos impredecibles sin ningún factor desencadenante obvio, llenándole de inquietud de que pudiera tener otro en cualquier momento?
Si es así, puede tener un tipo de trastorno de ansiedad llamado trastorno de pánico. Si no se trata, el trastorno de pánico puede disminuir su calidad de vida, ya que puede llevar a otros temores y trastornos de salud mental, problemas en el trabajo o en la escuela, y aislamiento social. 


¿Qué se siente tener el trastorno de pánico?

“Un día, sin ningún motivo ni advertencia, un sentimiento de terrible ansiedad se me vino encima. Sentí que no podía respirar, por mucho que inhalaba. Mi corazón palpitaba y parecía que quería salirse de mi pecho, y pensé que podría morir. Estaba sudando y me sentía mareado.Sentía como si no tuviera control sobre estos sentimientos y como si me estuviera ahogado y no pudiera pensar claramente.
“Después lo que pareció una eternidad, mi respiración se desaceleró y finalmente dejé de lado el miedo y mis pensamientos oprimientes, pero estaba totalmente agotado y acabado. Estos ataques comenzaron a ocurrir cada dos semanas, y pensé que me estaba volviendo loco. Mi amigo vio cómo estaba luchando con estos sentimientos y me dijo que llame al médico para que me ayuden”.




¿Qué es el trastorno de pánico? 
Las personas con trastorno de pánico tienen ataques repentinos y repetidos de miedo que duran varios minutos o más. Estos se conocen como ataques de pánico. Los ataques de pánico se caracterizan por temor a los desastres o miedo a perder el control, incluso cuando no hay peligro real. También se puede tener una fuerte reacción física durante un ataque de pánico.                                  
Es posible que una persona que tiene el trastorno de pánico pueda desanimarse o avergonzarse porque no puede llevar a cabo rutinas normales como ir a la escuela o trabajar, ir a la tienda o conducir.
El trastorno de pánico con frecuencia comienza a finales de la adolescencia o a principios de la edad adulta. Hay más mujeres que hombres que presentan el trastorno de pánico, Sin embargo, no todo el mundo que tiene ataques de pánico tendrá el trastorno de pánico.
¿Qué causa el trastorno de pánico?
El trastorno de pánico a veces se da en familias, pero nadie sabe con certeza por qué algunos miembros de la familia lo tienen y otros no. Los investigadores han descubierto que hay algunas partes del cerebro y ciertos procesos biológicos, que juegan un papel clave en el miedo y la ansiedad. Algunos investigadores piensan que las personas con trastorno de pánico malinterpretan sensaciones corporales inofensivas como amenazas. Al ir aprendiendo más acerca de cómo el cerebro y el cuerpo funciona en las personas con trastornos de pánico, es posible que los científicos logren descubrir mejores tratamientos. Los investigadores también están buscando cómo el estrés y los factores ambientales pueden desempeñar un papel.




¿Cuáles son las señales y los síntomas del trastorno de pánico?
Las personas con trastorno de pánico pueden tener:

Ataques repentinos y repetidos de pánico con ansiedad y miedo abrumador
Sensación de estar fuera de control o de miedo a la muerte o una fatalidad inminente durante un ataque de pánico
Síntomas físicos durante un ataque de pánico, como latido fuerte o rápido del corazón, sudor excesivo, escalofríos, temblores, problemas respiratorios, debilidad o mareos, hormigueo o entumecimiento de las manos, dolor en el pecho, dolor de estómago y náuseas
Preocupación intensa acerca de cuándo ocurrirá el próximo ataque de pánico
Miedo de ir a los lugares donde han tenido un ataque de pánico en el pasado

¿Cómo se trata el trastorno de pánico?
Primero, hable con su médico acerca de sus síntomas. Su médico debería examinarle y tomarle su historia clínica para asegurarse de que sus síntomas no sean causados por algún problema físico no relacionado. Es posible que su médico le recomiende que consulte con un especialista en salud mental, como un psiquiatra o un psicólogo.
Por lo general, el trastorno de pánico se trata con psicoterapia, medicamentos o una combinación de ambos. Pregúntele a su médico cuál es el mejor tratamiento para usted.

Psicoterapia. Un tipo de psicoterapia llamada terapia cognitivo-conductual es especialmente útil para tratar el trastorno de pánico. Le enseña diferentes formas de pensar, comportarse y reaccionar ante distintas situaciones para ayudarle a sentirse menos ansioso o preocupado. Los ataques de pánico pueden comenzar a desaparecer una vez que se aprende a reaccionar de manera diferente a las sensaciones físicas de ansiedad y miedo que se producen durante los mismos.



Para más información sobre la psicoterapia, visite https://www.nimh.nih.gov/health/topics/psychotherapies (en inglés).

Medicamentos. Los médicos también pueden recetarle diferentes medicamentos que ayudan a tratar el trastorno de pánico:

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)
Inhibidores de recaptación de la serotonina y la norepinefrina (IRSN)
Betabloqueadores o betabloqueantes
Benzodiacepinas
Los médicos comúnmente usan los ISRS y los IRSN para tratar la depresión, pero también son útiles para los síntomas del trastorno de pánico. Pueden tomar varias semanas para comenzar a trabajar. Estos medicamentos también pueden tener efectos secundarios, como dolores de cabeza, náuseas o dificultad para dormir. Estos efectos secundarios no suelen ser graves para la mayoría de las personas, especialmente si se empieza con una dosis baja y se la va incrementando poco a poco. Hable con su médico sobre cualquier efecto secundario que tenga.
Otro tipo de medicamentos llamado betabloqueadores pueden ayudar a controlar algunos de los síntomas físicos del trastorno de pánico, como el latido rápido del corazón. Aunque los médicos no suelen prescribir betabloqueadores para el trastorno de pánico, pueden ser útiles en ciertas situaciones que preceden a un ataque de pánico.
Las benzodiacepinas son sedantes que también son sumamente eficaces para disminuir rápidamente los síntomas de un ataque de pánico. Sin embargo, pueden causar tolerancia y dependencia si se los usa continuamente. Por lo tanto, el médico sólo se los recetará por períodos breves de tiempo si es necesario.
Su médico trabajará con usted para encontrar el medicamento y la dosis que sean más adecuados para usted.
Para más información sobre estos medicamentos, visite nuestra página en inglés https://www.nimh.nih.gov/health/topics/mental-health-medications. También puede leer más acerca de las últimas noticias e información sobre las advertencias de medicamentos, guías de medicación del paciente o medicamentos recientemente aprobados en el sitio web de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) en https://www.fda.gov/AboutFDA/EnEspanol (español)o https://www.fda.gov (inglés).

No abandone el tratamiento demasiado rápido. Tanto la psicoterapia como los medicamentos pueden tomar algún tiempo hasta lograr resultados. Un estilo de vida saludable también puede ayudar a combatir el trastorno de pánico. Asegúrese de dormir lo suficiente y hacer ejercicio, comer una dieta saludable, y recurrir a la familia y los amigos de confianza para apoyo.
Informe sobre el instituto Nacional de la salud mentalnimhinfo@nih.gov.–Miguel Quintana.

                       ¡Un abrazo! 

                  Y hasta la próxima! 

 




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