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PERDERSE PARA ENCONTRARSE: REFLEXIONES SOBRE LA NECESIDAD DE ESCAPAR Y CRECER EN EL CAMINO

Siento que últimamente mi vida se ha tornado monótomo y aburrida, como si estuviese atrapado en una rutina interminable. 
A veces me parece que no tengo el control de mi propia vida, que simplemente floto en la corriente del día a día, sin rumbo ni destino. Es por eso que cuando leí esta frase en una publicación aleatorio en facebook: "quiero irme, aún no sé dónde, sólo necesito ir ahí a perderme. Respirar un poco y seguir adelante", me sentí identificado. Sentí que alguien más comprendía esta sensación de falta de dirección y necesidad de escapar.

La idea de irse sin saber a dónde se va suena loco, ¿cómo voy a tomar una decisión tan importante sin tener una meta clara? Pero luego me di cuenta de que en realidad, podría ser liberador. A veces, estar perdido es la mejor forma de encontrarse a uno mismo. Cuando permitimos que nuestras mentes se liberen de las restricciones de la vida diaria, podemos descubrir cosas nuevas sobre nosotros mismos.

Además, el simple hecho de irnos, de alejarnos de nuestra zona de confort, nos obliga a enfrentar nuestros miedos y a desarrollar nuevas habilidades. A menudo, las mejores lecciones se aprenden en el camino, cuando nos aventuramos en lo desconocido y nos encontramos con obstáculos imprevistos. Es como si el universo estuviera diciendo: "Aquí tienes la oportunidad de crecer, ¿vas a tomarla?".

Pero también sé que la idea de irse sin rumbo fijo puede ser aterrador. ¿Y si no puedo manejar la incertidumbre? ¿Y si no encuentro lo que estoy buscando? Son preguntas válidas, pero creo que la clave está en ver el viaje no como una solución a nuestros problemas, sino como una oportunidad para crecer. Tal vez no encontremos todas las respuestas en el camino, pero podríamos encontrar una parte de nosotros mismos que no sabíamos que existía.

En última instancia, creo que lo que todos necesitamos es tiempo para respirar, para reflexionar y para buscar nuestro propósito en la vida. Estamos tan inmersos en la cultura de la productividad y el éxito que a menudo perdemos de vista lo que realmente importa. Tal vez debamos recordar que a veces, lo más importante es simplemente estar aquí, viviendo y respirando. Perderse puede ser un camino hacia la libertad, la autenticidad y la felicidad. Y aunque todavía no sé a dónde iría si pudiera irme, confío en que el viaje valdría la pena.                             
                                   
                                                –Miguel Quintana.
                             

                         ¡Un abrazo! 

                  Y hasta la próxima! 


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